El gres es una cerámica de alta resistencia nacida del encuentro entre la arcilla, el fuego y la paciencia. Cada pieza atraviesa un proceso intenso de transformación que la vuelve fuerte, estable y profundamente funcional, sin perder su belleza artesanal.
Es por eso que el gres es elegido para objetos que acompañan rituales cotidianos: la mesa, el compartir, el cocinar, el servir.
¿Por qué elegir cerámica gres?
El gres se cuece a temperaturas muy elevadas, lo que le otorga cualidades únicas que lo diferencian de otras cerámicas:
Fuerza y durabilidad
Es una cerámica sólida, pensada para durar años y acompañar el uso diario sin fragilidad.
Baja absorción
Su estructura casi impermeable evita que absorba líquidos, olores o sabores.
Uso versátil
Apta para horno, microondas y lavavajillas, sin perder sus propiedades.
Conservación del calor
Mantiene la temperatura de los alimentos por más tiempo, ideal para comidas compartidas.
Superficie resistente
No se mancha con facilidad y conserva su aspecto con el paso del tiempo.
El gres no es una moda: es una cerámica ancestral.
Sus orígenes se remontan a Asia, donde fue desarrollada como una alternativa más resistente a la loza tradicional. Con el tiempo, su técnica se perfeccionó y viajó a Europa, convirtiéndose en sinónimo de piezas utilitarias, nobles y duraderas.
Hoy, el gres vuelve a ocupar un lugar central en hogares que valoran lo auténtico, lo hecho a mano y lo consciente.
Cada objeto de gres pasa por un proceso cuidadoso:
Selección de arcillas adecuadas
Modelado manual o por molde
Secado lento y controlado
Primera cocción a altas temperaturas
Esmaltado (según la pieza)
Segunda cocción, donde la pieza alcanza su máxima dureza
Este recorrido hace que cada pieza sea única, con pequeñas variaciones que forman parte de su identidad.
Elegir gres es elegir objetos pensados para usarse, no solo para mirarse:
Funciona tanto en lo cotidiano como en ocasiones especiales
Combina estética y practicidad
Se integra a distintos estilos de mesa
Acompaña una cocina consciente y sin apuros
Es una cerámica que invita a bajar el ritmo y habitar el momento.
El gres no requiere cuidados complejos, sólo atención y respeto por el material:
Puede lavarse a mano o en lavavajillas
Evitá cambios bruscos de temperatura y choques termicos. Por ejemplo: si sacas la pieza del horno colocala sobre un mantel, no superficies frias, no marmol frio.
Guardá las piezas sin rozarlas en exceso
Para manchas persistentes, el bicarbonato es un gran aliado natural
Con estos gestos, tus piezas te acompañarán por muchos años.
Aunque a veces se confunden, son cerámicas muy diferentes:
El gres es más robusto y menos translúcido
Tiene una estética más orgánica y artesanal
La porcelana es más delicada y formal
El gres celebra lo imperfecto y lo real
El gres es una opción sustentable:
Tiene una vida útil muy larga
Se fabrica con materiales naturales
Reduce el consumo descartable
Acompaña un modo de vida más simple y duradero
El gres no solo sirve: contiene.
Contiene calor, alimento, tiempo, intención.
Cada pieza es un objeto presente en rituales cotidianos: desayunos lentos, mesas compartidas, pausas necesarias. Elegir gres es elegir objetos con alma, pensados para quedarse.